miércoles, 27 de julio de 2011

Imaginerías

No pude escapar de las moras que nacían de tu boca

Me alcanzaste en las viejas murallas de piedras carcomidas

Y esos cuerpos se amaron severos e impúdicos

Como ajenos a nosotros

A ritmo despiadado y a besos lentos

Se dieron en espléndida, rápida entrega

Sabían que no hay tiempo ni para morir

Se saciaron uno en el otro sólo para estar vivos

Tú estabas tranquila y áspera, animal y tácita

A veces cauta y delicada en tu blandura

A veces con la carga de tu larga tristeza

A mí me corrían incendios desde las manos a los labios

Después deshilachamos crudas palabras

Dejamos fluir íntimos secretos

Y te fuiste deshojándote en la bruma

Ya no exhalabas aromas de carne reprimida

No tenías nombre

Existías como un eco del silencio

Eras tal vez sólo una pregunta al viento

A.F.

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