No había comenzado su tardanza y los pasajeros de su memoria languidecían en las estaciones de humedad de piel amarronadas de sed. Trenzas de colores anudaban sus recuerdos carteados a través de la estrellas.
Desmenuzó el segundo y desgarró con sus dientes de arena las incertidumbres. Inmensurablemente se extendía la distancia de papel y flores con que adornar su cabeza. Sólo unas pocas hubieran bastado para trepar en su distancia…
A.F.
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