A. F.
viernes, 10 de febrero de 2012
Devaneos
El polvo de las cosas y la pesadumbre de sentarse a contemplar tras los cristales la cabalgata sorda de las nubes. Vislumbrar cómo se desciñen los hilos de las vidas y se herrumbran los ojos del miedo tras puertas cerradas. Saber de voces tan delgadas como la lluvia que no saben qué decir. Imaginar cuerpos abandonados en las playas, sepultados por el limpio viento del mar. Abrumados y oscuros, a solas, con la carcoma purificadora de la sal. Percibir el desfile absurdo de santos antiguos con su cuchillo sacro, su cruz y su elevada cabeza rezadora. Ser el cuchillo, no la cruz.
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Esto me encanta !!!!
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